Hacer las cosas nuevas

No es la experiencia, ni las personas, somos nosotros mutando todo el tiempo. Cada día es una nueva oportunidad de ser mejores versiones de nosotros mismos. Así evolucionamos, como cuando vemos la vida en una planta y no la pisamos; cuando somos conscientes. Cada instante es una posibilidad de hacer las cosas nuevas. 


Comencé estos "escritos" cuando me di cuenta que tengo mucho para contar. Quizá por eso canto, porque no me alcanzan las palabras, de hecho el lenguaje no verbal es el que más relata y nos cautiva. Escribo en papel, a mano, y luego vengo al pc a pasar haciendo un filtro simple porque sino, no lo publico más. Y creo a los 27 ya tenía un lindo monólogo de teatro y más algunos escritos de viaje en la bitácora que me regaló la pachamá. Quizá escribir me "salve"? ("No te salves" se titula un gran poema de Mario Benedetti), quizá me haga perdurar… y esto es típico de escuchar (pienso mientras escribo) del "hombre" (aún no hablamos de "ser humano"). A lo que me pregunto: ¿qué sentido tiene todo esto si no hacemos algo para los demás?

 

En este mundo en el que vivimos hoy día (por llamarle al contexto), que aún 2022 años después de Ud. parece que nada (o poco) aprendimos, afuera se escuchan bombas por intereses y poder. Acá hace días que llueve y “no se lo ve” al sol, aunque -a veces detrás de las nubes- él siempre esté. Deberíamos agradecerle que viene a cargarnos de energía vital cada día: ¿se detuvieron a pensar que el día se divide en luz y oscuridad?. Y usamos luces porque no nos la bancamos… por eso es tan lindo un cielo estrellado (porque hasta de arriba nos envían luces, sólo que a veces no las vemos).

 

Hoy que tantos aparentan ser profesores, hay pocos maestros y aún -algunas corrientes- nos siguen enseñando a pensar primero en nosotros mismos. Yo me pregunto que pensaría Jesús al respecto.

¿Será que no recordamos? ¿Dónde nos quedaron tus enseñanzas, cuándo las abandonamos y cuánto? Y aunque “últimamente no te siento y me pierdo cada día un poco más” (escribí un día), quiero confiar y creer más. Porque lo necesito para avanzar, para aprender a dejar de sufrir y sanar. Para soñar más y abrazarme cuando no haya alguien en ese lugar y lo necesite. Porque nos falta mucho amor(aunque lo tenemos), como llorar; y sin embargo, nos sobra miedo. Sólo lloro sin parar, como cuando murió mi papá. Igual. Solo nuestras lágrimas saben limpiar nuestra alma y las heridas que hemos de sanar. Y cuando tengamos sed de ella no habrá agua que comprar, porque no nos enseñan a llorar sino, aún peor, a ocultar y callar. Ya es hora, son pasadas... de desprogramar. Lo único costoso es que lleva tiempo de vida. ¡Y en esto sí vale equivocarse mucho y rápido!

 

Compartirlo todo sería algo lindo de emplear, mientras que la propiedad privada nos enseñó a enjaular(nos) nuestros bienes materiales que hoy parecen definirnos en un mundo artificial; que se cae, como de noche el maquillaje. “¿Qué mérito hay en amar a los que nos aman?”. Así estamos en el mundo de hoy, aún con lecciones egoístas, sin escuchar palabras de verdad… o al menos que (me) resuenen como tal. Y sino, alguien las dice sin interpretar (el verdadero sentido)… hace días (estamos en tiempos de guerra mientras escribo) Putin dijo “no hay amor más grande que dar la vida por los amigos”; como si esto justificara matar e iniciar una (otra) guerra. Me repito: ¿Qué diría Jesús?.

 

Vale la alegría dar, total -los dadores- siempre nos vamos a arreglar, y además nos gusta andar viendose dibujar sonrisas en los demás y en cada lugar. Mirando a un otro, ¿cómo nos puede no importar? ¿Quién nos dijo lo que está “mal”? Si alguien critica está suplicando amor, precisamente el que no puede dar. Entonces, si nosotros lo podemos dar, por qué no comprender y “enseñar” (que significa mostrar con las manos abiertas) en vez de con la misma moneda pagar. Es cierto que sólo el amor nos puede “salvar”.

 

Nos debemos renacer, y para eso hay que morir primero, después de despertar.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Sólo? No. Conmigo, María, Jesús y los ángeles.