EL DÍA QUE ENCONTRÉ MI DESTINO: la música.
Así lucía cuando mi abuela se estaba muriendo de cáncer y vino a vivir a casa de Mamá. Aún recuerdo -como si fuera ayer- aquella vez en el baño con mi abuela en un brazo y mi vieja en el otro, ambas desmayadas por un ataque, al grito de "AYUDAME, DIOS". Ambas se despertaron, algo cambió en ese entonces... y nos dije: "Con esta depresión tenemos que hacer algo... Abu, comprame una guitarra". Y olé.
Así comenzó todo, aunque bueno... después requirió un par de años de estudios, o mejor dicho; varios pares.
Todo tiene su momento y un porqué, creo en eso, solo que -a veces- no tenemos las luces como para verlo.
Claro que la música no es mi única pasión, sino la más grande.
Mas es otra maravilla que descubrí a la que debo estar al servicio, como de los pobres y los animales.
"Misión, visión y valores", en términos de hoy día.

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