Cómo abrazar el dolor.
Nunca nadie nos explica cómo, no nos dicen mañana llegará el día.
Un 22 de Diciembre yo estaba sentado en la vereda del local de Pesca y caza que tenía mi papá (como es la vida que, mientras escribo, estoy haciendo una tesis de defensa animal y abordo ambas temáticas). Le daba una mano a mi viejo vendiendo pirotecnia para, con lo recaudado (las monedas eran para mi hermana y para mí), irnos de vacaciones en familia. Era una tarde de sol, una más de aquellos tiempos dorados. A los 16 años todos nos sentimos inmortales y un poco superhéroes; al menos yo. Porque jugaba a la pelota, hacía muchos goles, organizaba partidos de paddle (como a mi viejo, siempre me gustó re-unir personas y hacer nuevos amigos). Aquel día yo hablaba por teléfono cerca de las 15pm- con mi amigo Bruno; no recuerdo bien sobre qué pero tampoco importa.
Mi papá, -amiguero, hacedor, aventurero, empático, amoroso, solidario, justiciero- se asomó al grito de "Diego, me acompañás a bajar unas cosas?"... a lo que "Si Pá", respondí. Ésa fue la última vez que le hablé, ahora me doy cuenta. Bueno, ahora le canto... Al rato regresó y me dijo: "dejá que son pesadas".
Todos tenemos un destino, dicen que hasta la vida en que venimos elegimos previamente a nacer; bueno, al menos eso creo a las luces que tengo hoy. La cuestión es que subió una escalera y... BOOM. Explotó el 1er y 2do piso del edificio que era el instituto de inglés de mi mamá.
Nunca nadie nos enseña cómo hacerlo, como abrazar el dolor, cómo se acepta algo que es inaceptable al cerebro humano por el daño y dolor que conllevan. Cambia tu realidad de un día al siguiente, tu mamá quizá agarra 3 trabajos y no la ves más, o la ves destruida de su cansancio; porque encima carga la tradición de trabajar sin fin para mantener a la familia, y en ese entonces: a su hijo de 16 años y 15 días. Tu hermana, esa que se casaba en 1 mes, no lo hace. No sólo esto, sino que se pierde como vos y se separa. Tu casa, que era un mundo de personas (amigos, cuñado, tu vieja, tu viejo, el perro y todos tus amigos) se vuelve un desierto. Un mar de recuerdos que ya no existen, un laberinto sin salida dónde se busca como volver el tiempo atrás, como volver al inicio. Cómo volver a empezar, como reiniciar.
Esto no me pasó a mí, tenía que pasar. Como lo afronté? Me lastimé, noches en vela fuera de casa por no querer volver; la realidad superaba la ficción. Me drogué con marihuana y algunas porquerías más de moda, no con las dosis de hoy pero me destruí igual, más de lo que ya estaba. No llego a mayores pienso hoy, pero toda droga es igual en esto: genera dependencia, quema neuronas y te pierde aún más. No supe hacerlo mejor, me mandé muchas cagadas, me perdí, jugué con personas y pagué el precio. Pero ese no era yo, es decir... hoy abrazo responsabilidad igual de todo lo que en ese entonces hice "INCONSCIENTE".
Pedí perdón, quizá de más en muchos casos, otros supieron entender que no hubo mala intención. En algunos hubo malos hábitos y viejas costumbres, y algunos patrones familiares y culturales (que desde que se hacen conscientes corresponden a nosotros en un 100%). Intenté tapar el vacío buscando amor en cantidades... sin saber que el vacío también su lugar, y ese vacío siempre tendrá el suyo: el de mi viejo.
Me llevaron al hospital, porque ya 2 veces me habían trasladado hasta una garita que estaba en la esquina, más me escapaba porque quería ver a mi papá. Me hicieron un torniquete (nudo con una indumentaria sobre una herida) y una remera blanca -como nueva y de otro amigo- cubrió la herida menor: la física... que hoy tiene forma de corazoncito.
El papá de Bruno (cómo es la sincro), que pasaba por ahí, me levantó (no nos conocíamos en ese entonces) y me llevó al de Wilde, dónde me hicieron una serie de estudios... y al ver la cara blanca de un amigo imaginé lo peor. Luego llegó mi vieja (mi vieja es PURO AMOR; y todo mi amor es el de ella), me miró, me tocó, me palpó TODO y me dijo... "Hijo, estás bien?" D:"Si Má, yo estoy bien. Como está Papá?" A:"Papá está bien." D:"Papá no puede estar bien..." M:"Si hijo, Papá está... Papá está grave, Papá está muy grave y Papá falleció".
Mi vida cambió para siempre.
Se supera? No, eso es teoría... se aprende a vivir con ello y a andar adelante: a SEGUIR...
Hoy mi vieja está mejor, mi hermana también. Y yo al menos puedo escribir, sino canto, hablar aún cuesta.
A mis amigos (de aquel entonces y por siempre), sólo quiero decirles: GRACIAS, por haberme dado siempre sus mejores versiones. Ya no tengo rencores ni lamentos... bueno, a veces, me gustaría volver el tiempo atrás para darles una mejor versión. Mas tuvo que ser de este modo y está "bien" así también.
Hoy... soy consciente de que todos tenemos heridas, vivencias y dolor. Más aprendí: ese Papá vive en mí y viaja siempre conmigo. Pensaba que tenía una loca historia, un tanto difícil de explicar porque -a vueltas- me parecía un cuento. Mas es una historia más, y en la vida también conocí maravillas... y hoy Dios me da la posibilidad de viajar por el mundo cantando como un niño.
Todos cargamos con un dolor, como Jesús cargó con su cruz, no debería ser así... quizá; mas es realidad.
Lamentarse no conduce, y compartir... compartir sana las heridas.
Unámonos, contemos nuestras historias, que así unimos al mundo: se puede.
AMÉmoNos.
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